La  Escuela Caleb es el proceso de transformación interior en nosotros, de intimidad y entrega de amor a Dios. Es la Escuela de la vida abundante (Jn 10, 10). Escuela de los hijos del Rey: Ahora vivo por la fe en el Hijo de Dios que me amó y se entregó por mí” (Gálatas 2, 20b).

Caleb fue el hombre que creyó -contra toda la evidencia natural ante sus ojos- en quien era Dios, en su poder y fidelidad. Creyó en la palabra que Dios le había dirigido, y por eso entró en la tierra prometida, en medio de su generación que por su incredulidad murió en el desierto, sin poder verla.

La Escuela Caleb invita a un proceso de relación con Dios por medio de revelación de quién es Dios, de la experiencia de intimidad con Él y la vida de fe para ser transformados y colocarse en el lugar que Dios nos ha asignado con Él y en Él, que restaura nuestra propia identidad como Hijos de Dios.

Nos reunimos todos los domingos de 10.30 a 12.30 para después ir todos juntos a Misa de 12.30 en la parroquia San Francisco y Santa Clara (C/ Suecia 2,  28942 Fuenlabrada). 

Caleb fue el hombre que creyó y por eso entró en la Tierra Prometida. Si tienes sed de más fe, te invitamos a responder a la llamada de Dios.

Para formar parte de la Escuela Caleb es necesario un compromiso de asistencia al curso completo. Durante las reuniones alabamos, recibimos formación y acompañamiento en nuestro camino espiritual.

Si tienes hijos de edades comprendidas entre los 6 y los 11 años, recuerda que tienen la posibilidad de asistir (al mismo tiempo que los adultos) a la Misión David.

Si estás interesado en asistir, puedes rellenar el siguiente formulario y nos pondremos en contacto contigo lo antes posible para discernir tu incorporación al grupo.

Igualmente, si no estás seguro de que este es tu lugar, ponte en contacto con nosotros y podremos hablar contigo para discernir.

La vocación del ser humano

Como nos recuerda el papa León XIV en su encíclica Magnifica Humanitas: “El ser humano está llamado a la comunión con Dios…; su vocación más profunda es la de entrar en el movimiento trinitario del amor recibido y compartido” (MH 48). En la Escuela Caleb nos introduciremos en la comunión íntima con Dios que nos lanza a la misión.

Reconstruir Jerusalén como Nehemías

El papa León XIV, en si primera encíclica, nos exhorta a alejarnos de las nuevas Babeles que nos alejan los unos de los otros y nos recuerda que… “Esta es la bendición que imploramos a Dios y la tarea que tenemos por delante: ser constructores de comunión” (MH 16). Esta misión de ser constructores de comunión solo puede hacerse desde la comunión íntima con Dios.