Conóncenos
Ministerio Tienda del Encuentro
Juan 2, 11
“Este fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná de Galilea; así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él”.
Marcos 16, 15-18
“Y les dijo: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos»”.
Como ministerio compartimos la Eucaristía, la fraternidad, la oración y la Palabra, buscando responder a la llamada de Dios siendo una comunidad viva donde otros encuentren a Jesús vivo y resucitado. Manteniendo nuestra identidad, estamos abiertos a compartir y recibir cristianos de otras denominaciones.
En nuestro ministerio usamos los dones y carismas del Espíritu Santo, como los describe san Pablo en la primera carta a los Corintios, y como resultado hemos visto al Espíritu Santo transformar vidas y experimentar a las personas el Amor de Dios.
Nuestros orígenes se encuentran en la Escuela de Avivamiento, nacida en 2018 después de un encuentro que nos hizo experimentar el poder, la intimidad, la libertad y el gozo de los hijos de Dios. Después de caminar cuatro años en ella, y ver que ha sido para nosotros la Tienda del Encuentro, hemos discernido que de ahora en adelante este será su nombre:
“Ensancha el espacio de tu tienda, sin demora despliega tus toldos, alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas; porque te extenderás a derecha y a izquierda. Tu descendencia conquistará las naciones y repoblará las ciudades desiertas. No temas, pues no vas a ser defraudada, no tengas vergüenza, pues no tendrás de qué ponerte colorada. Te olvidarás de las vergüenzas de tu juventud y de los desprecios que te hicieron cuando viuda. Pues ahora te desposa tu creador, Yahvé de los Ejércitos es su nombre. El que te rescata es el Santo de Israel, quien se llama Dios de toda la tierra” (Isaías 54, 2-5).
Nos sentimos llamados a ser un lugar de refugio y encuentro para los que se encuentren en el desierto, ofrecerles el amor de Dios y que puedan ser transformados.
